
Los XIV Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003 tuvieron una figura cimera: el gimnasta cubano Erick López, convertido con seis medallas de oro en el deportista más laureado en una edición de estas justas continentales.
Preseas áureas en el all around por equipos e individual, en anillas, barras paralelas, salto y arzones llevaron a López a acumular 22 medallas, de éstas 18 de oro, desde su estreno triunfal en la cita organizada en La Habana, en 1991.
El gimnasta de la mayor de las Antillas destronó así a los estadounidenses John Beckner (15 títulos panamericanos) y Abraham Grossfeld, poseedor de un total de 21 medallas, igual cifra que la acumulada por el argentino Juan Caviglia.

Más, no menos relevante resultó en Santo Domingo la presea de oro conseguida por la judoca cubana Driulis González frente a la brasileña Vania Ishii, en la división de los 63 kilogramos.
Además del significado individual, con ese título Cuba llegó a los 700 máximos premios en la historia de los Juegos Panamericanos y consolidó la segunda posición por países, superando en tres medallas doradas las alcanzadas en Winnipeg'99.
Cuba y Estados Unidos fueron rivales una vez más en la disputa del cetro en el béisbol y la bandera tricolor recorrió el estadio de Quisqueya tras el triunfo 3-1, con destaque ofensivo de Ariel Pestano y del lanzador Norge Luis Vera.
México ganó 6-2 a Nicaragua y consiguió el bronce.
La samba brasileña fue protagonista también en la justa dominicana y no sólo por el desfile en la ceremonia de clausura, donde ofrecieron un adelanto de lo que verán deportistas e invitados en los juegos de Río.
Brasil brilló con luz propia al obtener 29 primeros lugares, cifra similar a las de Canadá, que sin embargo quedó tercero al acumular un número superior de galardones plateados.

En sentido general, la ausencia de individualidades marcó los juegos en República Dominicana. Entre las excepciones estuvo el experimentado tritón brasileño Gustavo Borges, con cuatro títulos (una medalla de oro, dos de plata y una de bronce).
Por primera vez en una misma cita un atleta, el brasileño Hudson de Souza, pudo imponerse y salir con sendas medallas de oro del estadio Juan Pablo Duarte al ganar las pruebas de mil 500 y cinco mil metros.
Venezuela registró su mejor actuación en toda la historia de los torneos continentales con 16 medallas de oro, suficiente para arrebatarle el sexto lugar a Argentina y superar las 12 doradas logradas en Caracas'83.
La tendencia a un mayor nivel competitivo mostrada en los escenarios deportivos de Quisqueya se vio ensombrecida por el fantasma del doping, con varios casos confirmados de uso de sustancias prohibidas.
El remero argentino Ulf Lienhard (cocaína), la atleta surinamesa Laetitia Vriesde (cafeína) y el velocista estadounidense Mickey Grimes (efedrina) fueron despojados de sus preseas, mientras perdió el cuarto lugar la ciclista colombiana Ana Paola Madrigan (cafeína).

Por el contrario, un puertorriqueño se presentó en Santo Domingo a competir con el único aval de la experiencia. Ralph Rodríguez cumplió en esta justa 62 años de edad en plena competencia en el polígono de tiro.
Más de cinco mil deportistas de 42 países se presentaron en las 35 disciplinas contempladas en estos juegos, aunque 11 naciones quedaron sin galardones.
Antigua y Barbuda, Aruba, Belice, Dominica, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes Estadounidenses, Nicaragua, Paraguay, San Cristóbal-Névis, San Vicente y Surinam, debieron conformarse con soñar con el podio en Río de Janeiro.
El carnaval de Río de Janeiro desembarcó como una sugerente invitación a los deportistas del continente a los XV Juegos Panamericanos en esa ciudad del 13 al 29 de julio de 2007.
Una tela de 17 mil metros cuadrados con una vista de Río de Janeiro desde la montaña del Pan de Azúcar cubrió la pista del Estadio Olímpico Juan Pablo Duarte, para dar entrada a 400 bailarines de la escuela de samba de "Mangueira”.
La colorida muestra formó parte de la ceremonia de clausura de los XIV Juegos, que el presidente de la Organización Deportiva Panamericana, ODEPA, Mario Vázquez Raña, calificó de "grandes y maravillosos".