
Por segunda ocasión en la historia, la occidental ciudad canadiense de Winnipeg acogió del 23 de julio al 8 de agosto de 1999 los Juegos Panamericanos, esta vez en su decimotercera edición.
Desde la concepción del programa de competencias, la fiesta deportiva dejó al descubierto el abierto –y a la postre fracasado- propósito de que la delegación anfitriona pudiera desplazar a Cuba de la segunda posición en el medallero general.
Para tratar de lograr su propósito, los canadienses consiguieron la eliminación de pruebas en que los competidores de la Isla serían seguros candidatos a títulos o figurar al menos entre los medallistas, como el caso de varias categorías en el taekwondo y otras disciplinas.
En el escenario deportivo, igualmente los cubanos resultaron afectados por la asignación arbitraria de los carriles en las regatas de canotaje, lo cual favorecía a otros competidores.
Una enérgica protesta provocó en la delegación cubana el resultado de los exámenes de doping, que terminaron por privarle de algunas medallas de oro en el levantamiento de pesas y el atletismo.
A lo anterior se sumó -en el terreno extradeportivo- la campaña orquestada por la extrema derecha de la comunidad cubana residente al sur de la Florida, Estados Unidos, y enfilada a estimular la deserción de deportistas de la mayor de las Antillas.
Más, en medio de tales condiciones, Cuba volvió a asegurar el subliderato del deporte en el hemisferio occidental con 69 títulos dorados, cinco por encima de Canadá.
En los deportes colectivos, cubanos y canadienses dominaron en cuatro disciplinas, Estados Unidos y Brasil en tres y México y Argentina concluyeron con un título por bando.
Los antillanos agregaron el octavo eslabón a su cadena de triunfos en béisbol, después de una accidentada fase clasificatoria y superar 5-1 a Estados Unidos en la final.
En cambio, las mundialmente reconocidas Morenas del Caribe vieron trunca su seguidilla de siete títulos panamericanos al caer 2-3 ante Brasil en voleibol femenino.

Sus compañeros del equipo masculino vengaron la derrota ante los representantes del propio gigante suramericano por el mismo tanteo en el partido decisivo.
Las otras coronas de la mayor de las Antillas correspondieron a la escuadra varonil de balonmano, que venció a Brasil por penales (4-3), luego de concluir con abrazo a tres el tiempo oficial del encuentro por el oro.
También las basquebolistas cubanas reeditaron la hazaña de San Juan’79 y pasaron sobre Canadá (72-63) en la discusión del cetro.
Para los caribeños el atletismo deparó igualmente más de una alegría: el triplista Yoelbi Quesada consiguió en Winnipeg su tercera corona al hilo en Juegos Panamericanos.
Mientras el saltador de longitud Iván Pedroso y el jabalinista Emeterio González conquistaron su segunda medalla de oro en estas lides.
Otro que devino triple campeón de los Juegos fue el brasileño Eronilde Araujo, en los 400 metros con vallas.
De cualquier modo, el hecho de ser sede y los referidos ajustes en el programa permitieron a Canadá experimentar un notable salto en la cosecha del más preciado metal, pues en la anterior edición (Mar del Plata’95) concluyó con 48 títulos.
El país de los Grandes Lagos –que antes organizó los Juegos de 1967- dominó en las justas de hockey sobre césped y patines, ambas en la rama masculina, en el polo acuático femenino y en el softbol masculino.

Notable resultó igualmente el desempeño de los dueños de casa en la natación, al desplazar a los favoritos estadounidenses del primer lugar por países. Los canadienses sumaron 13 títulos por 10 sus vecinos.
Tercero en las piscinas fue Brasil, que tuvo en los libristas Fernando Scherer (50 y 100 metros), Gustavo Borges (200) y Luiz Lima (400), así como en Leonardo Costa (200 espalda) a algunos de sus más destacados representantes.
En la alberca brillaron también el cubano Rodolfo Falcón, ganador de la medalla de oro en los 100 espalda, y el venezolano Francisco Sánchez, de los 100 mariposa.
Estados Unidos, por su parte, dominó en el debut del fútbol para damas, el polo acuático masculino y el torneo femenino de la pelota blanda.