Habana'91: Los mejores juegos de la historia

Los XI Juegos Panamericanos La Habana 1991 pasaron a la posteridad como la más brillante actuación de Cuba en estas lides y, en opinión de las máximas autoridades deportivas continentales, como los mejores de la historia.

Fue la única vez en cuatro décadas en que la poderosa escuadra de Estados Unidos cedió el primer puesto del medallero general, en una cita que contó con el respaldo personal de Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA).

El propio Vázquez Raña manifestó en la multitudinaria jornada de clausura, el 18 de agosto, que estaban por finalizar los mejores juegos de la historia.

La capital cubana y Santiago de Cuba, en calidad de subsede, acogieron desde el día 2 de agosto a cuatro mil 519 deportistas de los 39 países afiliados entonces a la ODEPA, en un programa de 33 deportes, entre ellos el debutante boliche.

En medio del asombro general, la mayor de las Antillas superó a Estados Unidos con una impresionante cantidad de preseas de oro, 140, a las cuales se adicionaron 62 de plata y 63 de bronce, mientras los norteños se quedaban con 10 títulos menos.

Félix Savón.En el capítulo de las hazañas colectivas de los anfitriones destacó la arrolladora demostración de sus boxeadores, quienes conquistaron 11 de los 12 títulos puestos en disputa.

Sólo el estadounidense Steve Johnston (63,5 kilogramos), pudo coronarse en la lid de los puños, marcada por el predominio de los cubanos, que tuvieron entre sus más renombrados exponentes al peso crucero Félix Savón y al supercompleto Roberto Balado.
Roberto Balado.
También logró ratificarse la hegemonía en el béisbol, en final contra Nicaragua donde el pequeño Ermidelio Urrutia conectó tres jonrones.

Aunque el choque más emotivo fue, como se esperaba, frente a Estados Unidos en la etapa clasificatoria, pues más tarde los norteamericanos cedieron en el cruce semifinal.

En el atletismo sobresalieron el brasileño Robson Caetano da Silva, rey de la velocidad por sus triunfos en 100 (10.32 segundos) y 200 metros planos (20.15) y el saltador de altura cubano Javier Sotomayor, quien estableció récord panamericano al superar los 2,35 metros.

Además de Sotomayor, Ana Fidelia Quirot fue la única titular del deporte Rey en Indianápolis 1987 que logró revalidar su primado continental, pues triunfó con 49.61 segundos en los 400 metros planos y con 1:58.71 en los 800, ambas nuevas cotas para la región.

Inolvidable resultó también la final del relevo 4x400, donde la estafeta cubana liderada por el medallista mundial Roberto Hernández se llevó el cetro en una electrizante llegada a la meta.

México hizo el uno-dos en la marcha de 50 kilómetros gracias al trabajo de equipo realizado por Carlos Mercenario (líder con 4:03:09.0 horas) y Miguel Angel Rodríguez (4:04:06.0).

Sin embargo, el colombiano Héctor Moreno sorprendió a los aztecas en los 20 kilómetros de caminata al recorrer la distancia en 1:24:56.0 horas.

Un atleta de calidad mundial, el mexicano Arturo Barrios (nacionalizado estadounidense) hizo valer su prestigio en los cinco mil metros planos con registro de 13:35,83.

Memorables resultaron asimismo los éxitos de los quintetos de baloncesto de Puerto Rico, en la justa varonil, y Brasil, en la de mujeres.

El gigante boricua José "Piculín" Ortiz y la eficiente anotadora brasileña Hortensia Marcari se convirtieron en símbolo de los XI Juegos y conquistaron el corazón de los cubanos.

Pese a su indiscutible liderazgo en la natación (ganó 24 de las 32 pruebas disputadas) Estados Unidos dejó espacios vacíos por donde penetraron Brasil, Canadá, Cuba, Surinam y Costa Rica.

En este sentido merece destaque el librista brasileño Gustavo Borges, plusmarquista de los Juegos en el hectómetro (50.21 segundos).

Integraron el selecto grupo que desafió el predominio estadounidense, el surinamés Anthony Nesty, monarca en 100 mariposa (54.03 segundos) y el cubano Mario González, campeón en 200 pecho y plusmarquista (2:15.50 minutos).

Además, la costarricense Sylvia Poll, reina de 100 dorso (1:03.15), y la canadiense Kristen Thopam, titular en 100 mariposa (1:01.19).

El venezolano Humberto Fuentes, de los 52 kilogramos, arrebató a los cubanos la única medalla de oro que no fue a sus pechos, de las 30 entregadas en el levantamiento de pesas.

En el patinaje, los argentinos obtuvieron siete de las 13 coronas, y especial destaque dentro del equipo de esa nación tuvo la espigada Maria Eva Richardson, quien brilló en 300 y 1 500 metros.

Al margen de los eminentes desempeños deportivos concretados por hombres y mujeres del continente en los escenarios de competencia, los XI Juegos erigieron como héroes indiscutibles a los entusiastas hinchas cubanos.

Ellos ayudaron con su esfuerzo antes y durante los Panamericanos a hacer realidad un viejo anhelo del pequeño país, que brindó a la confrontación polideportiva el entusiasmo y el calor de pueblo propios de las tierras bañadas por las aguas del Mar Caribe.



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