
Caracas acogió en 1983 los IX Juegos Panamericanos, devenidos ocasión propicia para honrar el bicentenario del prócer de la independencia latinoamericana y héroe nacional venezolano Simón Bolívar, el Libertador.
Mas, el entonces presidente Luis Herrera Campins debió asumir el compromiso con la realización de la lid como un asunto de Estado y, pese a retrasos en la entrega de algunos estadios, garantizar que el país no defraudara como sede de la más importante cita continental.
En total compitieron unos cinco mil deportistas en representación de 35 naciones, en unos juegos cuya realización se vio seriamente amenazada por las broncas fraticidas entre los organizadores del certamen y el Comité Olímpico Venezolano.
El ex pugilista Francisco "Morocho" Rodríguez fue el último relevo del fuego panamericano, que recorrió más de cinco mil kilómetros desde México hasta el pebetero en la capital venezolana.
En Caracas'83 debutó el tenis de mesa, que reemplazó al patinaje sobre ruedas en el programa de competencias, al cual se incorporó también la lucha sambo; además, comenzaron a competir mujeres en tiro deportivo, judo y remo.
El problema del dopaje ya daba sus primeros dolores de cabeza, como reveló el laboratorio habilitado en el estadio Brígido Iriarte.
De hecho, la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) le retiró las medallas a una veintena de culpables, y ante la amenaza de ser descubiertos, muchos deportistas comprometidos con esta ilegal práctica desertaron de la lid.
Por otro lado, numerosas figuras del atletismo desdeñaron los Juegos para participar en circuitos profesionales europeos.

Pese a ello, las pruebas atléticas depararon no pocas emociones y marcaron hitos entre los cuales sobresalen el doble triunfo del cubano Luis Mariano Delís (disco y bala) y del brasileño Agberto Guimaraes (800 y mil 500 metros).
En torno a Guimaraes surgió una polémica, pues el brasileño tumbó involuntariamente al local William Wuyke en la final de los 800, y tras varias protestas, apelaciones y cierto apasionamiento mediático, un tribunal imparcial ratificó el triunfo inicial.
También destacó el récord panamericano del cubano Leandro Peñalver en el hectómetro, el duelo Cuba-Estados Unidos en el relevo corto y el 1-2 de Puerto Rico en el maratón, por intermedio de Jorge González y César Mercado.
Al final, los caribeños superaron en el campo y pista a los norteños por títulos (ocho) y por medallas (20), un pugilato entre naciones que caracterizaría casi todas las disciplinas competitivas.

Otro tanto ocurrió en el boxeo, donde el venezolano Manuel Vilches (54 kilogramos) y el estadounidense Pernell Whitaker (60) ganaron los únicos títulos que escaparon a los pugilistas cubanos.
Entre los 10 monarcas cubanos sobresalió el pesado Pablo Romero, quien derrotó en la final al futuro campeón profesional Evander Holyfield, cuya oreja derecha se hizo mundialmente famosa al ser mordida años después por el polémico Mike Tyson.
Los pedalistas estadounidense impusieron su ventaja tecnológica y ganaron seis de las ocho medallas de oro disputadas en el velódromo, aunque el gimnasta cubano Casimiro Suárez ganó él solo igual cantidad de títulos.
La pugna continuó en el tatami: los cubanos dominaron el certamen masculino con cuatro coronas, pero las norteñas arrasaron con las siete preseas doradas en concurso.
En el colchón de la lucha, los gladiadores de la Isla fueron categóricos: dominaron tanto el estilo libre (cinco oros) como el grecorromano (4), con Cándido Mesa coronándose en ambas modalidades.
En la halterofilia, los pesistas cubanos dominaron siete de las 10 categorías, con 19 medallas de oro -15 más que los canadienses, sus escoltas- y 11 records panamericanos.
Como de costumbre, los nadadores estadounidenses reinaron en las albercas, con 25 cetros y tres records mundiales: Steve Lundquist (100 metros pecho), Rick Carey (100 espalda) y el relevo combinado.
El brasileño Ricardo Prado salvó la honra latinoamericana con par de títulos, en 200 y 400 metros combinados, en tanto el clavadista Greg Louganis repitió sus títulos en trampolín y plataforma.
Los equipos estadounidenses brillaron en los deportes colectivos, con triunfos en el polo acuático masculino y el baloncesto en ambos sexos, en conjuntos donde estaban la legendaria Cheryl Miller y el mítico Michael Jordan.
Canadá dominó las dos competencias de softbol, Brasil destronó a Cuba en el voleibol masculino, pero los caribeños se impusieron en el femenino y en el béisbol, en ambas por cuarta vez consecutiva.