
Después de acoger la segunda edición dos décadas antes, México se convirtió en la primera ciudad que repetía como sede de unos Juegos Panamericanos al organizar la séptima versión en 1975.
El doblete del brasileño Joao Carlos de Oliveira en salto largo y en el triple, incluido récord mundial de 17,89 metros en esta última especialidad, se convirtió en la actuación individual más notable de la reunión multideportiva.
Con ese resultado el suramericano consiguió la única plusmarca universal implantada en la justa y superó en casi medio metro el primado anterior, en poder del entonces soviético Victor Saneev (17,44).
La cota estuvo vigente hasta 1985, cuando el estadounidense Willie Banks llegó hasta los 17,97. Para esa fecha la carrera deportiva del oriundo del estado de Sao Paolo había quedado trunca por un accidente automovilístico que obligó a amputarle su pierna derecha.
En longitud, Oliveira se llevó el triunfo con un estirón de 8,19 metros, para interrumpir el notable dominio norteamericano en esa prueba, en la cual acapararon las medallas de oro y plata desde México 1955.
Por colectivos, resultó significativa la ratificación de Cuba como principal potencia del deporte en América Latina, al repetir el segundo lugar en el medallero logrado en la anterior edición de Cali 1971.
Esa ciudad colombiana fue testigo del despegue definitivo de la Isla al ubicarse por detrás de Estados Unidos, hecho calificado entonces por muchos como una casualidad.

En la capital mexicana la delegación caribeña desplazó con holgura a tradicionales animadores de las citas continentales como Canadá, Argentina, Brasil y los anfitriones.
Dentro de la actuación antillana descolló el tercer título al hilo del boxeador Rolando Garbey (71 kilogramos), primero en conseguir semejante hazaña.
Garbey venció en la final al canadiense John Prevost, quien al igual que el argentino Víctor Galíndez (Winnipeg 1967) y el mexicano Emeterio Villanueva (Cali 1971) tampoco pudo con el empuje del ligero mediano nacido en la ciudad de Santiago de Cuba.
Todavía es recordado por los aficionados cubanos el lamentable accidente del velocista Silvio Leonard, tras alcanzar la corona en los 100 metros planos.
Después de cruzar la meta como ganador, Leonard sufrió un desgarre muscular que le impidió frenar, hasta caer en un foso del estadio y fracturarse el pie izquierdo.
En el atletismo, los seguidores locales festejaron las victorias de Luis Hernández en 10 mil metros, con tiempo de 28:18.19 minutos, y Daniel Bautista en la marcha de 20 kilómetros 1:33.05,87 horas.
La peruana Edith Noedith quebró la hegemonía estadounidense en 100 metros con vallas, al llevarse la medalla de oro con registro de 13.56 segundos.
El polo acuático tuvo como sorprendente triunfador a la selección local, que desbancó 6-3 en el partido decisivo a los norteamericanos, monarcas en las dos versiones precedentes. En semifinales dejaron en el camino a los también favoritos cubanos.
Una brillante actuación registró el conjunto masculino argentino en hockey sobre césped, gracias al éxito sobre su similar de Canadá en la final, aunque debieron conformarse con el tercer puesto en el fútbol, pese a ser dirigidos por el célebre César Luis Menotti.
La definición del equipo monarca en el más universal de los deportes legó uno de los momentos más curiosos en la historia panamericana, pues el primer lugar quedó desierto, motivado por los problemas en el alumbrado del estadio Azteca durante el partido definitorio entre brasileños y mexicanos.
A la "verdeamarelha" le quedó como consuelo marcharse a casa con una humillante goleada de 14-0 sobre el endeble plantel de Nicaragua.
Cuba logró la siempre añorada y casi imprescindible medalla de oro en el béisbol, al igual que hizo en el voleibol en ambos sexos.
La representación de Estados Unidos volvió a comandar el medallero general, con 117 títulos, 82 premios de plata y 48 de bronce, escoltada por Cuba (56-45-33), Canadá (19-35-40), México (9-13-38) y Brasil (8-13-23).
Además de confirmar a Cuba como la mejor exponente del deporte en América Latina, los VII Juegos Panamericanos dejaron un nuevo reparto en las preseas, con varias naciones ganando pruebas tradicionalmente dominada por los norteamericanos.