
Tras la cita inicial de Buenos Aires, los Juegos Panamericanos celebraron su segunda edición en la nación cuna del deporte en el área de las Américas, México, del 12 al 26 de marzo de 1955 y con la asistencia de dos mil 583 deportistas de 22 naciones.
Además de los Juegos en sí, trascendió de ese encuentro atlético la creación de la Organización Deportiva Panamericana (
ODEPA), entidad que rige hasta hoy los destinos de la máxima competición del músculo a nivel continental.
Antillas Holandesas, Bahamas, Canadá, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay debutaron en esta segunda edición, mientras que no retornaron al escenario de las competencias Haití, Nicaragua y Perú.
En total repitieron su asistencia 16 naciones: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Jamaica, Panamá, Paraguay, Trinidad-Tobago, Venezuela y el país sede.
El torneo de atletismo resultó una atracción para los aficionados, al implantarse 25 records panamericanos y dos de categoría mundial, estos últimos del brasileño Adhemar Ferreira Da Silva (triple salto) y el norteamericano Louis Jones (400 metros planos).

Ferreira se convirtió en una de las figuras cimeras de esta cita, pues elevó la primacía del orbe hasta los 16, 56 metros para superar la marca precedente (16, 01), además de revalidar su título de cuatro años atrás.
El suramericano, primer atleta en rebasar la barrera de los 16 metros en el salto triple, también logró de esta manera recuperar el primado mundial, que había perdido en 1954 frente al soviético Leonid Sherbakov, titular europeo.
Por su parte, Jones consumió 45,4 segundos en la vuelta al óvalo. Al llegar a la meta final, el velocista norteamericano cayó exhausto en la pista, pero el registro quebró la plusmarca anterior de 45,8 que ostentaba el jamaicano Arthur Rhodes desde 1950.
Otra singular hazaña estuvo a cargo del argentino Osvaldo Suárez, ganador de las medallas de oro en cinco mil y 10 mil lisos, mientras el guatemalteco Doroteo Flores dominó la agotadora prueba de maratón.
El chileno Guillermo Sola inscribió su nombre con letras doradas en tres mil con obstáculos, para ofrecer una agradable imagen latinoamericana.
Estados Unidos ganó la lid atlética con 20 de los 29 títulos puestos en disputa. No obstante, América Latina le arrebató otras coronas por intermedio de la chilena Eliana Gaete, en 80 metros con vallas, y la argentina Ingebor Pfuller, campeona en disco.
En las competencias de boxeo, los púgiles argentinos aportaron una cuota de brillantez, al conquistar cuatro de las ocho coronas en discusión y revalidar el gallardete alcanzado en Buenos Aires-1951.
Venezuela protagonizó una sobresaliente faena en ciclismo, cuando el pedalista Antonio Demichelli fue seleccionado el más destacado de la lid, con su registro continental de un minuto, nueve segundos y ocho décimas en el kilómetro contra reloj.
La competencia de saltos ornamentales reafirmó en la cima al astro mexicano Joaquín Capilla y a la norteamericana Patricia McCormick, quienes no concedieron oportunidades a los restantes contendientes al lograr las preseas de oro en trampolín (3 metros) y plataforma.
Por cierto, los representantes mexicanos resultaron los más distinguidos en equitación, al imponerse en los concursos por colectivos de saltos o Premio de las Naciones, en tanto Estados Unidos ascendió a lo más alto del podio en esgrima.
Igualmente, los estadounidenses se llevaron los máximos premios en gimnasia artística y levantamiento de pesas, aunque en esta última disciplina descolló el panameño Carlos Chávez, oro en la división de 60 kilogramos.
La natación volvió a contar con brillantes desenvolvimientos de las selecciones norteamericanas, aunque hubo sorpresas en clasificación masculina, cuando el argentino Héctor Domínguez se impuso en 200 metros mariposa.
En los deportes colectivos, Estados Unidos, Argentina y Brasil brillaron en el certamen varonil de baloncesto. Los tres planteles finalizaron empatados con cuatro triunfos y un revés, y las medallas se discutieron por la diferencia de puntos encestados.
República Dominicana ganó la lid de béisbol (6-2), al derrotar a Estados Unidos (5-3) en el partido final. Cuba, monarca de Buenos Aires 1951, no intervino en la justa.
Otra reducida participación matizó el certamen de fútbol (cuatro países), ganado por Argentina, que reeditó la actuación de cuatro años atrás en su país.
Seis equipos se inscribieron en la competencia de voleibol masculino, disciplina que dominó Estados Unidos, que conservó el invicto, aunque frente a México salió airoso 3-2 (12-15, 16-14, 16-18, 15-12 y 17-15). Los brasileños lograron las preseas de bronce.
En la justa femenina, las anfitrionas consiguieron una importante victoria ante las estadounidenses, seguidas por las brasileñas.
Para auspiciar los III Juegos Panamericanos, Brasil, Chile, Guatemala y Estados Unidos presentaron oficialmente su candidatura en el Congreso Continental de México 1955, pero las tres primeras retiraron luego sus solicitudes a favor de la ciudad de Chicago.