galeria


Graffiti

Carteles

Ilustraciones Orlando Yanes

Ilustraciones José Luis Posada

Ilustraciones Flora Fong

“Hecha de dos un alma
brilla entera…”

Por Luis Pavón.

En el lugar de trabajo de Ernesto Guevara –entiéndase por esto el campamento guerrillero o la oficina del Ministerio de Industrias– se encontraban con frecuencia libros de poesía, y en su corta e intensa existencia otorgó tiempo y atención a las reflexiones sobre el arte. Con un poema dedicado a Fidel saludó la partida del pequeño ejército expedicionario en el Granma; uno de los actos que realizó en los meses primeros del triunfo revolucionario, cuando era jefe de la fortaleza de la Cabaña, fue invitar a Nicolás Guillén a ofrecer un recital para los soldados, acto que marcaba con gráfica elocuencia que en la nueva sociedad las armas servirían para defender la poesía, no para perseguirla como había ocurrido hasta entonces. En Bolivia, ante la muerte de uno de los hombres más valientes y queridos de su tropa, no encontraría forma más exacta para referirse al soldado caído que un verso de Pablo Neruda. Quien lea sus escritos y se acerque a su vida legendaria aprenderá que la poesía tiene muchas formas de expresarse.

Lector de poemas, creador él mismo, el Che se convirtió en objeto de poesía, viva sustancia poética. Su nombre y sus hechos andan hoy en la voz múltiple de los pueblos, como en su tiempo anduvieron los de los héroes de la Ilíada o de los cantares de gesta.

En su honor seleccionamos esta muestra necesariamente breve, representativa del ancho y valioso homenaje que la lírica cubana rinde perennemente a la gran figura, símbolo de lo más puro de la revolución americana.



Guitarra en duelo mayor

I
Soldadito de Bolivia,
soldadito boliviano,
armado vas de tu rifle,
que es un rifle americano,
que es un rifle americano,
soldadito de Bolivia,
que es un rifle americano.

II
Te lo dio el señor Barrientos,
soldadito boliviano,
regalo de míster Jonson
para matar a tu hermano,
para matar a tu hermano,
soldadito de Bolivia,
para matar a tu hermano.

III
¿No sabes quién es el muerto,
soldadito boliviano?
El muerto es el Che Guevara,
y era argentino y cubano,
y era argentino y cubano,
soldadito de Bolivia,
y era argentino y cubano.

IV
El fue tu mejor amigo,
soldadito boliviano,
él fue tu amigo de a pobre
del Oriente al altiplano,
del Oriente al altiplano,
soldadito de Bolivia,
del Oriente al altiplano.

V
Está mi guitarra entera,
soldadito boliviano,
de luto, pero no llora,
aunque llorar es humano,
aunque llorar es humano,
soldadito de Bolivia,
aunque llorar es humano.

VI
No llora porque la hora,
soldadito boliviano,
no es de lágrima y pañuelo,
sino de machete en mano,
sino de machete en mano,
Soldadito de Bolivia,
sino de machete en mano.

VII
Con el cobre que te paga,
soldadito boliviano,
que te vendes, que te compra,
es lo que piensa el tirano,
es lo que piensa el tirano,
soldadito de Bolivia,
es lo que piensa el tirano.

VIII
Despierta, que ya es de día,
soldadito boliviano,
está en pie ya todo el mundo,
porque el sol salió temprano,
porque el sol salió temprano,
soldadito de Bolivia,
porque el sol salió temprano.

IX
Coge el camino derecho,
soldadito boliviano;
no es siempre camino fácil,
no es fácil siempre ni llano,
no es fácil siempre ni llano,
soldadito de Bolivia,
no es fácil siempre ni llano.

X
Pero aprenderás seguro,
soldadito boliviano,
que a un hermano no se mata,
que no se mata a un hermano,
que no se mata a un hermano,
soldadito de Bolivia,
que no se mata a un hermano.


Nicolás Guillén



Che Guevara

Como si San Martín la mano pura
a Martí familiar tendido hubiera,
como si el Plata vegetal viniera
con Cauto a juntar agua y ternura,

así Guevara, el gaucho de voz dura,
brindó a Fidel su sangre guerrillera,
y su ancha mano fue más compañera
cuando fue nuestra noche más oscura.

Huyó la muerte. De su sombra impura,
del puñal, del veneno, de la fiera,
sólo el recuerdo bárbaro perdura.

Hecha de dos un alma brilla entera,
como si San Martín la mano pura
a Martí familiar tendido hubiera.

Nicolás Guillén



Canción antigua a Che Guevara

”sans peur et sans reproche”

-¿Dónde estás, caballero Bayardo,
caballero sin miedo y sin tacha?
-En el viento, señora, en la racha
que acciona la llama en que ardo.
-¿Dónde estás, caballero gallardo,
caballero sin tacha y sin miedo?
- En la flor que a mi vida concedo:
en el cardo, señora, en el cardo.

-¿Dónde estás, caballero seguro,
caballero del cierto destino?
-Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro.
-¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor caballero?
-Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.

-¿Dónde estás, caballero el más fuerte,
caballero del alba encendida?
-En la sangre, en el polvo, en la herida,
en la muerte, señora, en la muerte.
-¿Dónde estás, caballero ya inerte,
caballero ya inmóvil, y andante?
-En aquel que haga suyos mi guante
y mi suerte, señora, mi suerte.

-¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre tantos primero?
-Hecho saga en la muerte que muero:
hecho historia, señora, hecho historia.

Mirta Aguirre



Che

Tú estabas soñando otra vez
con la mochila, el fusil,
la hora que precede a la emboscada.
En fin, hacías más falta en otra parte.

Te vieron cruzando los ríos del Congo,
te mataron en Viet Nam,
organizaste una reunión secreta
en Venezuela, anduviste
por Perú, Brasil, Guatemala y China
al mismo tiempo,
te volvieron a matar en Santo Domingo.
Dondequiera que sonaran tiros,
rebeldía, estaba tu nombre.

Caíste para empezar de nuevo
como un guerrillero de nuevo
como un guerrillero en Valle Grande.
Y no hay honor más alto sobre la tierra.

José Martínez Matos



Donde nunca jamás se lo imaginan

A Paco Chavarri

Entonces ya es seguro que estás muerto.
No volveremos otra vez a verte
jugar con el aliento de los hartos
al escribir como al desgano: che,
sobre el dinero.

Entre leyendas
viniste brevemente a nuestro día
para después marcharte entre leyendas.
Cruzabas en la sombra, rápido
filo sediento de relámpago,
y el miedo iba a tronar donde no estabas.
Luego, es verdad, la boina seria
y el tabaco risueño, nos creímos
-y tú sabrás, si cabe, perdonarlo-
que te quedabas ya para semilla
de cosas y de años.

Hoy nos dicen
que estás muerto de veras, que te tienen
al fin donde querían.

Se equivocan
más que nosotros figurándose
que eres un torso de absoluto mármol
quieto en la historia, donde todos
puedan hallarte.

Cuando tú
no fuiste nunca sino fuego,
sino la luz, el aire,
sino la libertad americana
soplando donde quiere, donde nunca
jamás se lo imaginan, Che Guevara.

Eliseo Diego


Che vivo
(fragmento)

I
Ese golpe en la tarde
(Ese domingo que golpea)
Ese golpe como de alguien que cae en un desfiladero
(Ese domingo que cae)
Ese golpe que resuena en el valle
(Ese domingo resonante)
y el clamor escala con uñas la cordillera
(Ese domingo arañando)
y se esparce en el continente
y al cruzar los mares estremece las olas
y estremece los pueblos en la tierra
(Ese domingo golpeando)

Ese golpe como la montaña que se desploma,
como de río desbordado
que hace entrechocar las piedras con violencia.

Ese golpe del domingo que sale del almanaque
con sangre que pesa como la montaña
y arrastra como el río hasta hacer entrechocar los corazones.

Ese golpe, ese domingo,
esa sangre de octubre
caída hasta estampar un rojo mapa imborrable.

II
El Guerrillero
herido, crece. La mirada
directa y lejana, acostumbrada a penetrar en la noche,
En el peligro, en el dolor, en el futuro,
Desafía y acusa. Y es más limpia que nunca.
(El Guerrillero, herido, crece)
Entre las barbas
polvo, musgo de la vegetación, raíces,
la tierra y su secreta fuerza.

La piel,
curtida al sol, a la cruda intemperie,
al flotar de las piedras y los árboles,
a la cercanía de la pólvora, se distiende
ensangrentada y firme.
(El Guerrillero, herido, crece)

La frente
se ensancha luminosa. Los duros
huesos crujen. La tempestad del pecho
estalla en el silencio. El Guerrillero
herido, crece.

Angel Augier


Los nombres y los hechos
(fragmento de “En la muerte de Ernesto Che Guevara”)

De La Paz vienen los cables de la guerra.
El legendario guerrillero murió ayer en un encuentro.
¿A qué hora?¿Se sabe?¿La madrugada, la noche…?
¿Está vivo o está muerto? Susurró un bosquecillo.
El tableteo de las ametralladoras
en el silencio de la puna ojo de tigre.
Los militares se reunieron en la Santa Cruz
para negar el cadáver.
“El asunto de sus restos es cosa nuestra”,
farfullaron los militares.
“Tu hermano ha sido ya sepultado”, dijo
un vallecito de Bolivia.
“Es una pérdida continental” tronó un retórico.
Los expertos aseguran que el guerrillero acribillado
es el mismo que a los diecinueve años
entró en el Servicio.
Las autoridades quieren rodear el hecho
de todas las garantías necesarias.
Todas las Garantías Necesarias:
hay que traer el muerto a La Paz.
El padre no cree en la muerte del hijo.
El corresponsal británico certifica
que él es el único que lo conoció vivo.
(Gestos de dudas entre los circunstantes.)
“Luce más pequeño y delgado
que cuando hablé con él en la embajada”.
“Pero las penalidades sufridas, la selva boliviana,
el asedio, pueden explicar el cambio”.
“No es sorprendente”, aseguran sin inmutarse.
El agente norteamericano
lanzó un grito al verlo y salió huyendo.
“¿A dónde va?” le dijeron. “A ninguna parte!”
fue su brusca respuesta.
Torrentes de palabras y torrentes de versos
lloverán ahora sobre el héroe.
Pero el hecho desnudo será siempre su mejor epitafio
La silenciosa geografía americana
llevará ahora al hijo
a las vetas de su lívida plata.

Fue enterrado en secreto, en Valle Grande.

Fina García Marruz


Che

Che, tu lo sabes todo,
los recovecos de la Sierra,
el asma sobre la yerba fría,
la tribuna,
el oleaje en la noche
y hasta de qué se hacen
los frutos y las yuntas.

No es que yo quiera darte
pluma por pistola,
pero el poeta eres tú.

Miguel Barnet



Inicio

Copyrigth 2007 Redacción digital y Génesis multimedia de Prensa Latina