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Adolescencia y juventud
Desde su adolescencia, Ernesto Guevara de la Serna evidenció un carácter firme, decidido y con gran voluntad para encarar y vencer cualquier limitación o dificultad que se le presentase.
No solía retroceder ante una situación determinada; más bien acostumbraba a desafiar el peligro con naturalidad.
En 1943, cuando Ernesto contaba 15 años, su familia se trasladó a la ciudad de Córdoba. Allí matriculó en el Colegio Nacional Deán Funes, escuela en la que no se admite la discriminación y los conceptos sociales son liberales. Aquí también amplió su círculo de amigos, incluidos algunos de holgada posición económica. Conoce a Tomás, Alberto y Gregorio Granado y a Gustavo Roca. Continúa con su afición por la lectura, lee a Sigmund Freud, Pablo Neruda, Horacio Quiroga, José Ingenieros, Anatole France, Jack London, Carlos Gustavo Jung, Alfredo Adler y hasta una edición abreviada de "El Capital" de Carlos Marx.
En la etapa de su juventud Ernesto trabajó en la Dirección de Vialidad de Villa María --poblado cercano a Córdoba--en esta propia ciudad. Fue ésta su primera experiencia de trabajo.
En Córdoba Ernesto concluyó sus estudios de nivel medio y tenía entonces previsto cursar la carrera de Ingeniería.
Mas un hecho familiar -la enfermedad de su abuela-- hizo que se trasladase de inmediato a Buenos Aires y que tomara posteriormente una determinación en su vida: estudiar Medicina. Tenía entonces 19 años.
En 1947, ante la noticia de la grave enfermedad de su abuela paterna, el joven Ernesto Guevara se trasladó de la ciudad de Córdoba, donde residía, a Buenos Aires y durante más de 15 días atendió con gran cariño a la anciana, quien finalmente falleció.
La experiencia de haber presenciado la agonía de un familiar querido probablemente propició que en lugar de Ingeniería estudiara Medicina y matriculara esa carrera en la Universidad de Buenos Aires.
No sería esta una decisión inmadura. En realidad llevaba dentro de sí la sensibilidad necesaria para dedicarse a tan noble profesión.
Ocasión hubo para demostrarlo cuando en compañía de su amigo Alberto Granado -con quien en 1952 recorriera varios países de América Latina--, visitara leprosorios y atendiera a los enfermos, a quienes trató con respeto.
Ciertamente no sería un investigador famoso y la Medicina la ejerció ocasionalmente, generalmente a la par de sus funciones como guerrillero.
La familia de Ernesto Guevara de la Serna se agranda, cuando en 1955 se casa en México con la peruana Hilda Gadea, madre de su primera hija, Hilda Beatriz, nacida el 15 de febrero de 1956.
Después de divorciado, en Cuba contrae matrimonio en 1959 con Aleida March, con la que tiene otros cuatro hijos: Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto, nacidos respectivamente, en 1960, 1962, 1963 y 1965.
Si como hijo, sobrino o nieto Ernesto había dado pruebas del amor que sintió por sus familiares, como padre evidenció su sensibilidad y ternura, algo que puede aquilatarse en las cartas que les escribiera.

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